Día 22... Ante Tus Propios Ojos

by - martes, octubre 13, 2020

“Este mundo, a pesar de toda nuestra ciencia y ciencias, sigue siendo un milagro; maravilloso, inescrutable, mágico, y más de lo que nadie se puede imaginar.” THOMAS CARLYLE 

Hace siete años cuando descubrí El Secreto y el poder mágico de la gratitud hice una lista de todos mis deseos. ¡Era una lista muy larga! En aquellos tiempos, no parecía que fuera posible que mis deseos se hicieran realidad. No obstante, escogí mis diez deseos principales y los escribí en un trozo de papel que llevaba siempre encima. Siempre que tenía la oportunidad, sacaba la lista y la leía, sentía todo el agradecimiento que era capaz de sentir por cada uno de ellos, como si ya lo hubiera recibido. Mi primer deseo, el que más quería conseguir, lo tenía siempre en la mente, y decía la palabra mágica, gracias, muchas veces al día por ello, y me sentía como si ya se hubiera hecho realidad. Cada uno de los deseos de mi lista se fue materializando mágicamente ante mis propios ojos. Cada vez que se cumplía uno de mis deseos lo tachaba de la lista, y cuando tenía alguno nuevo lo añadía.  

Uno de mis deseos originales de mi larga lista era hacer un viaje a Bora Bora, cerca de Tahití. Tras pasar una maravillosa semana en Bora Bora en el lugar exacto que había deseado, me sucedió otra cosa hermosa. Estaba en el vuelo de regreso a casa y el avión hizo escala en Tahití para recoger pasajeros. El avión había estado casi vacío pero luego se llenó hasta los topes de tahitianos, y de pronto la risa, las caras sonrientes y la felicidad se hicieron palpables a mi alrededor. Mientras disfrutaba del corto vuelo con estas maravillosas personas, me quedó muy clara cuál era la razón de por qué eran tan felices. ¡Estaban agradecidas! Se sentían agradecidas por estar vivas, estaban agradecidas por estar en el avión, sentían mutuo agradecimiento las unas por las otras, estaban agradecidas por el lugar al que se dirigían.¡Estaban agradecidas por todo! Podía haberme quedado en ese avión y dar la vuelta al mundo con ellas, era estupendo estar en su compañía. Entonces, me di cuenta de que había recibido mi último deseo; Bora Bora era el último deseo de mi larga lista original, y tenía ante mis ojos la razón por la que estaba en ese avión: ¡la gratitud! Te he contado esta historia para que te sirva de inspiración, porque no importa lo grandes que sean tus deseos, puedes recibirlos a través de la gratitud. Más que eso, la gratitud te aportará una dicha y felicidad por la vida como nunca habías sentido antes, y eso no tiene precio. 

Desde entonces empecé a utilizar la gratitud y la ley de la atracción hasta el momento en que recibí mi deseo final de mi primera lista hace cuatro años. Para que te hagas una idea de la maravilloso de recibir todos mis deseos en ese tiempo, cuando hice mi lista de deseos, mi empresa tenía una deuda de dos millones de dólares, y en un plazo de dos meses iba a verme obligada a cerrarla, iba a perder mi casa y todas mis pertenencias. Mis deudas de las tarjetas de crédito personales sumaban una pequeña fortuna, sin embargo, en mi lista de deseos estaba tener una gran casa con vistas al mar, viajar a lugares exóticos de otras partes del mundo, haber pagado todas mis deudas, ampliar mi empresa, recuperar todas mis relaciones, mejorar la calidad de vida de mi familia, volver a estar totalmente sana, y tener una energía y entusiasmo por la vida ilimitados, junto con la lista habitual de cosas materiales. Y mi primer deseo que a muchas de las personas que me rodeaban les parecía totalmente imposible, era llevar la dicha a millones de personas a través de mi trabajo.

El primer deseo que recibí fue aportar felicidad a millones de personas a través de mi trabajo. El resto de mis deseos se fueron cumpliendo mágicamente, y uno a uno, a medida que se fueron materializando ante mis propios ojos, los fui tachando de mi lista. Ahora te toca a ti utilizar el poder mágico de la gratitud para hacer que tus deseos se materialicen ante tus propios ojos. Toma tu Lista de los Diez Deseos Principales, cuando te levantes por la mañana. Lee cada frase y deseo de tu lista, e imagina o visualiza durante un minuto que has recibido tu deseo. Siente tanta gratitud como te sea posible, como si lo tuvieras ahora. Hoy lleva contigo tu lista de deseos. Mírala al menos dos veces más durante el día, sácala, léela y siente toda la gratitud que puedas por cada deseo, como si ya lo hubieras recibido. Si quieres que tus deseos se hagan realidad más deprisa, te recomiendo de todo corazón que a partir de hoy siempre lleves tu lista en tu monedero o en tu cartera, y que cuando tengas un momento la abras, la leas, y sientas tanta gratitud como te sea posible por cada uno de ellos. Cuando se manifiesten tus deseos ante tus propios ojos, táchalos de la lista y añade más. Y si eres como yo, cada vez que taches un deseo de tu lista llorarás de alegría, porque lo que parecía imposible se habrá hecho posible a través del poder mágico



Ejercicio

Ante Tus Propios Ojos

Enumera Tus Bendiciones. Haz una lista de diez bendiciones. Escribe por qué estás agradecido. Relee tu lista, y al final de cada bendición di gracias, gracias, gracias, y siente la gratitud por esa bendición con la máxima intensidad posible.

Al levantarte por la mañana, toma la Lista de los Diez Deseos Principales que has creado.
Lee cada frase y deseo de tu lista, y dedica un minuto a imaginar o visualizar que has recibido tu deseo. Siente tanta gratitud como te sea posible.

Lleva en un bolsillo tu lista de deseos. Al menos dos veces más durante el día, saca la lista, léela, y siente tanta gratitud como te sea posible.

Hoy antes de irte a dormir, toma tu Piedra Mágica en la mano, y di la palabra mágica, gracias, por lo mejor que te ha pasado durante el día.

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